A la hora de reconstruir la historia de Estados Unidos, no se profundizó lo suficiente en los indígenas negros. De hecho, pocas personas han oído hablar de su existencia. Son afroamericanos que también tienen antepasados nativos estadounidenses o que vivieron con ellos durante algún tiempo y contribuyeron enormemente a la construcción de la sociedad estadounidense tal y como la conocemos. La existencia de los indígenas negros está relacionada a dos fenómenos: el maltrato y la confiscación de tierras de los nativos estadounidenses y la esclavitud de los africanos. El texto cita algunas personalidades destacadas que tienen origen africano y nativo estadounidense, como es Crispus Attucks, un destacado patriota que se rebeló contra las tropas británicas y que murió en la masacre de Boston en 1770. También menciona a Frederick Douglass, quien luego de liberarse de su condición de esclavo se convirtió en una voz importante para los estadounidenses negros durante la Guerra Civil. Su lema "si no hay lucha no hay progreso" impulsó los movimientos revolucionarios e inspiró a muchos activistas que lo sucedieron. Entre sus descendientes había negros, blancos y nativos. Paul Cuffee, indígena estadounidense con ascendencia africana, era un rico comerciante y naviero que luchaba en contra de la discriminación de los afrodescendientes. Como lo demuestra la historia de Crispus Attucks, el aporte de los indios negros no solo se relaciona con la liberación de la esclavitud, sino también con la lucha en contra de los británicos, con el objetivo de construir un país independiente. Sin embargo, cuando leemos los textos escolares, parece que los únicos protagonistas de la lucha por la tan ansiada independencia eran los blancos. Después de todo, ellos fueron los que escribieron la historia, por lo que les resultó relativamente fácil eliminar las partes no deseadas.