En los últimos años se ha hecho habitual presenciar en la web el nacimiento de modas relacionadas con el bienestar personal, sobre todo aquellas relacionadas con la naturaleza, y una de ellas es nadar en agua helada. Aunque para muchos pueda parecer una de esas tendencias destinadas al olvido en pocos meses, su vigencia y el motivo de la atención pública provienen de sólidos estudios e investigaciones científicas realizadas por estudiosos de los campos más dispares. Mark Harper, anestesiólogo inglés, es uno de estos y con su libro “Chill: the cold water swim cure” hizo una contribución significativa a la difusión del tema.
El libro describe los beneficios de nadar en agua fría (al menos por debajo de los 20°) empezando por la primera evidencia médica que data del siglo XVIII, de la mano del Dr. Richard Russell, y finaliza con su investigación personal sobre el tema. A partir de sus observaciones y análisis en el campo, llegó a la conclusión de que la práctica constante de la actividad permite mejoras tanto en la salud física como mental. Reduce la inflamación, la presión arterial alta y el dolor crónico producido por múltiples enfermedades, ayuda a perder peso y mejora la calidad del sueño. Como en muchos otros casos relacionados con la salud, esta actividad produce efectos aún mejores cuando se combina con un nivel de vida saludable y equilibrado. También hay que decir que no debe tomarse como una práctica milagrosa capaz de curar todos los males. Las investigaciones aún se encuentran en un estado embrionario y no muestran evidencias sólidas sobre su capacidad de curar como tal. Lo que muestran es el impacto positivo en el organismo gracias al contacto con el agua fría y el poder motivador de la actividad (influenciando positivamente en otros aspectos), que según el autor pasa por tres categorías de efectos, que son la reorientación, la transformación y la conexión. En el libro se analiza en detalle cada aspecto a través de testimonios directos de personas que sufren de diversos tipos de condiciones médicas y sus mejoras tras la exposición continua al agua fría.
Por lo tanto, consiste en una lectura preliminar sobre el tema, perfecta para aquellos interesados en soluciones médicas de vanguardia pero que al mismo tiempo se sienten escépticos ante las soluciones del estilo “hágalo usted mismo”. De hecho, la argumentación se basa en datos y experiencias directas, y por ello destaca las potencialidades y los límites actuales de la investigación, sin partir con prejuicios negativos o excesivamente esperanzadores.