Los humanos nos comunicamos a través de la oralidad y la escritura, pero a menudo también utilizamos símbolos. Los símbolos son palabras o imágenes que pueden resultar familiares en la vida cotidiana, pero que también tienen otros significados, más o menos ocultos. Por ejemplo, la imagen de una cruz es la representación de una cruz, precisamente, pero si se encuentra en un contexto religioso, también es uno de los símbolos del cristianismo.
En ocasiones los símbolos tienen un significado más amplio que nunca ha sido definido o explicado en detalle, por lo que permanece envuelto en un misterio, como es el caso de algunos símbolos que utilizaban las civilizaciones más antiguas. Muy a menudo recurrimos a los símbolos para representar conceptos que no podemos definir o explicar del todo. No es casualidad que las religiones utilicen muchos símbolos. Esto se debe a que, como seres humanos, nunca podremos explicar en profundidad el concepto de lo "divino".
Según Jung, el ser humano genera símbolos constante e inconscientemente, y lo hace a través de los sueños. Esto se debe a que hay muchos acontecimientos en el mundo real que no logramos registrar de manera consciente y quedan por debajo del umbral de la conciencia; es decir, solo los percibimos de forma subliminal.
Podemos tomar consciencia de estos eventos a través de la intuición o del sueño, que es el medio por el cual se nos revela la parte inconsciente de todo acontecimiento, no como pensamiento racional, sino como imagen simbólica.
Los psicólogos se basan en este concepto para asumir la existencia de una psique inconsciente del ser humano. Para Jung, los sueños son la fuente más frecuente y accesible para estudiar la capacidad de simbolización del ser humano.
Cuando observamos un vehículo y este de repente dobla en una esquina, no desaparece por completo, simplemente se vuelve invisible a nuestra vista, pero cabe la posibilidad de que volvamos a verlo. De manera similar, algo puede salir del campo de nuestra conciencia, pero esto no significa que desaparezca por completo, sino que se hace inaccesible momentáneamente a través de la conciencia, pero es posible recuperarlo de alguna forma. Y esta recuperación se produce a través de los sueños, precisamente.
Por lo tanto, podemos decir que nuestro inconsciente está conformado por pensamientos, impresiones e imágenes que hemos "perdido" momentáneamente a nivel consciente, pero que siguen influyendo en nuestra mente a nivel inconsciente. Pueden ser recuerdos olvidados que vuelven a surgir cuando vemos u olemos algo, o melodías que escuchamos en el pasado y que de repente regresan a nuestra mente. Puede ser cualquier cosa: estímulos, impulsos, presentimientos, conclusiones, pensamientos racionales o irracionales que acaban en nuestro inconsciente, porque ya no hay lugar para estos en la parte consciente, por diferentes razones.
Todos estos elementos se combinan y generan los símbolos que se manifiestan a través de nuestros sueños. Pero soñar no es solo recuperar algo que habíamos perdido. Los sueños también expresan pensamientos nuevos que no habían alcanzado el umbral de la conciencia.