Para entender mejor este texto, es útil hacer referencia a la obra anterior de Spencer Johnson, “¿Quién se ha llevado mi queso?”. Se trata de una especie de parábola que tiene como protagonistas a dos ratones, Sniff y Scurry, y dos personas pequeñas, Hem y Haw. Los cuatro personajes se encuentran en un laberinto en busca de queso. Las dos parejas tienen un enfoque muy diferente hacia la comida: los dos ratones son prácticos y pragmáticos. Si no encuentran lo que buscan, dan la vuelta e intentan mirar en otra dirección. Hem y Haw, en cambio, son más cerebrales, elaboran estrategias y memorizan los caminos del laberinto. Pero a menudo terminan complicándose la vida y quedando tristes y decepcionados.
En un momento dado, los cuatro encuentran un montón de queso delicioso en un lugar específico, llamado Cheese Station C. Todos están felices y contentos, pero como es obvio, las existencias del mismo se agotan bastante rápido. Sniff y Scurry no se quejan. Como siempre, toman nota de la situación y se ponen en busca de nuevo queso. Hem y Haw, en cambio, no aceptan lo que ha sucedido y simplemente esperan a que llegue más comida. Se aferran a lo que fue, negándose a encontrar otras soluciones.
Pero esa situación de estancamiento, con el tiempo, exaspera a uno de los dos, es decir, a Haw. Este último, entonces, decide aventurarse de nuevo en el laberinto para buscar otro queso. Según él, no se puede esperar eternamente a que vuelva la comida a la Cheese Station C. Hay que hacer algo. Y así, Haw enfrenta sus miedos y se separa de Hem, que queda anclado en ese lugar y en el pasado. Al final, Haw encuentra nuevo queso en la Cheese Station N, mientras que Hem se queda con las manos vacías.
Esta historia pretende transmitir un mensaje fundamental: el cambio es inevitable. No debemos aferrarnos a las cosas, sino aprender a adaptarnos. Para tener éxito y riqueza, es útil ser flexibles, evitando dar por sentadas las cosas que nos rodean y que nos hacen felices. El autor quiere llevar adelante este discurso, invitando al lector a dar un paso hacia lo desconocido y a enfrentar los riesgos que está llamado a afrontar. Justo como lo hizo Haw.