La mayoría de las personas nacen siendo creativas, pero a medida que crecen se vuelven más cautelosas y analíticas por miedo a ser juzgadas. Salir de la zona de confort de la aprobación asusta. Por eso, preferimos definirnos como "no creativos" y reducir al mínimo nuestra creatividad innata. Pero hoy en día la creatividad es una cualidad esencial para tener éxito en cualquier disciplina o sector. Entonces, ¿qué podemos hacer? Según Tom y David Kelly debemos aprender a recuperar la confianza en nuestra creatividad.La creatividad no es innata, sino un talento que se debe cultivar con dedicación cada día. Para ello, debemos superar los cuatro grandes miedos que frenan a la mayoría de las personas: el miedo a lo desconocido, al juicio, a dar el primer paso y a perder el control.
El psicólogo Albert Bandura desarrolló un método para ayudar a sus pacientes a superar la fobia hacia las serpientes. El truco consiste en dividir este desafío en pequeños pasos para recuperar la confianza en uno mismo. Es más fácil afrontar y superar un pequeño reto que enfrentar algo que nos parece enorme.
Lo mismo pasa con la creatividad, así que dejemos de autocensurarnos por miedo a que se burlen de nosotros o a cometer errores. En lugar de ello, tratemos de anotar en un cuaderno las ideas que nos vienen a la cabeza y volver a leerlas después de un tiempo. Algunas nos parecerán absurdas, por lo que las descartaremos definitivamente, pero otras seguirán teniendo sentido. En estas ideas tenemos que confiar y tratar de llevarlas a la práctica. En este caso, “confiar” no significa simplemente creer que nuestras ideas son buenas. También es tener la humildad de dejar de lado las ideas que no funcionan y aceptar las que otros propongan que sean buenas. Trabajar de forma colaborativa implica perder cierto control sobre lo que hacemos, pero este es el ingrediente secreto de la receta creativa perfecta.
Tampoco debemos olvidar que, en un proceso creativo, el primer paso siempre es el más difícil. Si seguimos esperando el mejor momento, nunca haremos nada. Entonces, hagámoslo. La escritora Anne Lamott recuerda el consejo que su padre le dio a su hermano cuando rompió a llorar, abrumado por la cantidad de trabajo que tenía por delante por haber esperado hasta la noche anterior a la fecha límite para comenzar un ensayo sobre las aves. - “Pájaro por pájaro”, le dijo. “Da un paso a la vez y comienza con el primero que te venga a la mente” -. En un contexto corporativo, esto, por ejemplo, podría traducirse como: ¿Cuál sería un experimento de bajo costo? ¿Cuál es la forma más rápida y económica de avanzar hacia un objetivo mayor? El secreto es avanzar siempre dando pequeños pasos.