Si intentamos pensar en los líderes modernos, seguramente nos vendrán en mente una increíble variedad de personas: de hecho, existen diferentes tipos de liderazgo, tantos como la cantidad de sectores en los cuales podemos aplicarlo.
Desde el campo de las ideas y la innovación, pasando por el poder político y militar, hasta llegar al de las reglas, del pensamiento o del deporte, la definición de líder puede cambiar completamente. Sin embargo, lo que parece no cambiar es el abanico de cualidades que la mayoría de las personalidades importantes de nuestros tiempos parece tener en común: no se trata de una verdad evidente, sino más bien de una realidad que se mueve en segundo plano y que el autor ha logrado conceptualizar gracias a las numerosas entrevistas realizadas a distintos líderes del mundo durante años.
Diálogo tras diálogo, algunos factores en común empezaron a sobresalir en las historias de las personas entrevistadas, componiendo una red de cualidades, comportamientos y disciplinas muy bien definida. En concreto, los factores que contribuyen a la creación de un líder son:
- suerte;
- buena capacidad de reacción ante el fracaso;
- combinación de ambición y tenacidad;
- trabajo duro y pasión;
- voluntad y habilidad para continuar aprendiendo;
- escucha activa, humildad y reconocimiento de los méritos ajenos;
- voluntad para mejorar el mundo.
No todas las grandes personalidades exhiben cada uno de estos factores, pero muchos de ellos se integran y entrecruzan hasta crear una especie de red con un mínimo común denominador que como resultado tipifica al líder perfecto.