Jeff Hawkins acababa de graduarse en ingeniería eléctrica y estaba dando sus primeros pasos en el mundo laboral. Un día leyó un ensayo sobre el cerebro escrito por Francis Crick, un biólogo y neurocientífico inglés. A partir de ese momento, su vida cambió. Quedó fascinado por los estudios de Crick y quiso dedicarse a tiempo completo a estudiar este fascinante órgano. Sin embargo, en el ambiente académico encontró muchísima resistencia. En la década de 1980, el cerebro todavía se consideraba una computadora desordenada, algo en lo que no valía la pena invertir. No había demasiado interés; realmente nadie quería iniciar investigaciones sobre la masa cerebral. Pero Hawkins no se rindió y siguió adelante. Así, después de muchos años y de mucho luchar, lo logró. El cerebro se convirtió en su objeto de estudio y logró fundar un centro de investigación especialmente dedicado a este órgano. Gracias a su esfuerzo y al de otros estudiosos, se ha descubierto mucho sobre el cerebro. Se han logrado grandes avances, y hoy se sabe mucho más, pero lo cierto es que este órgano sigue siendo un misterio para el ser humano. Comprender su funcionamiento de forma completa y exhaustiva es un desafío que aún no hemos superado. El objetivo es comprender cómo surge la inteligencia a partir de las células de la cabeza. Bueno, aún no lo sabemos. En los últimos años se ha acumulado mucho conocimiento, pero la manera en que funciona el sistema sigue siendo una gran incógnita para nosotros. No hay un marco teórico amplio en el cual incorporar los datos recopilados de los muchos estudios. Para ser claros, es como si tuviéramos un gigantesco rompecabezas formado por miles de piezas, que serían la información que poseemos, pero nadie sabe cómo hacerlas encajar.
En los últimos años, Hawkins se ha dedicado, en particular, al estudio del neocórtex. ¿Qué es? Es la parte más externa del cerebro, y es responsable de todas las funciones que asociamos con la inteligencia. De hecho, desde el neocórtex parten las funciones cognitivas complejas como la memoria, el pensamiento, la conciencia y el lenguaje. En 2016, el equipo de Hawkins logró explicar a grandes rasgos cómo funciona esta parte del cerebro. Un gran logro, sin duda. Sin embargo, aún quedan muchos puntos por aclarar y un largo camino por recorrer.
Esta dificultad extrema no debe desanimarnos, porque si bien aún no tenemos un conocimiento exhaustivo de todo lo relacionado con el cerebro, hemos logrado objetivos que sin duda abren nuevos escenarios, y esto definitivamente es inspirador.