En la actualidad, la medicina occidental reconoce la importancia que tiene la nutrición para nuestro bienestar, y admite la posibilidad de que la comida no solo sirva para que nos mantengamos fuertes, sino también para curarnos. Estos principios, que durante siglos han permanecido ajenos a nuestra ciencia, eran bien conocidos en Asia, por ejemplo, en la medicina tradicional china. Paul Pitchford ha dedicado buena parte de su vida a profundizar el enfoque que tiene la medicina oriental, y ha tratado de integrar los conocimientos antiguos con la información que se dispone en la actualidad sobre la ciencia de la alimentación. Las terapias todavía tienen poco en cuenta el papel de la alimentación, pero no podemos descuidar este aspecto si queremos recuperar la salud y mantenerla a largo plazo. De hecho, la alimentación puede tener tanto fines preventivos como curativos. Conocer el enfoque de los maestros de la medicina china, el cual se basa en los principios del yin y el yang, puede ayudarnos a encontrar un equilibrio en nuestra alimentación. Pero no olvidemos que no existe una dieta universal, sino que cada uno de nosotros debe encontrar la que le ayude a sentirse mejor. Sanando con alimentos integrales nos ayuda a descubrir los sistemas chino y ayurvédico (que consideran que los alimentos son una medicina) y a cuidarnos mejor.