Gary Halbert, uno de los protagonistas del mundo del marketing de los "locos años ochenta", pasó 10 meses en la prisión federal de Boron por problemas relacionados con el abuso de alcohol. Para superar ese período, se dedicó a un proyecto: escribir un libro de consejos sobre la vida en general y sobre la venta por correo, del que era un reconocido maestro. Para ello, se dio a la tarea de escribir cada semana una larga carta a su hijo menor, Bond. Su objetivo era enseñarle lo que había aprendido en 46 años de vida sobre la profesión del vendedor, pero también sobre la salud y la capacidad de llevarse bien con la gente, en definitiva, sobre lo que hay que saber para “tener una buena vida sin complicaciones ”.
En la primera carta, además de informarle del proyecto, Bond recibió una tarea. Su padre le hablaba de lo que él definía como "trabajo de calle", es decir, caminar, trotar o correr, y le sugería que se dedicara a estas actividades durante al menos una hora todos los días de la semana, excepto los domingos. Según Gary Halbert, el mejor momento es ni bien nos levantamos. Debemos saltar de la cama, lavarnos la cara y los dientes, comer algo de fruta y empezar a movernos, caminando o corriendo. Le explicaba a su hijo que, según su experiencia, esta era la mejor manera de empezar el día, ya que en poco tiempo se crea una adicción positiva, algo de lo que difícilmente podríamos prescindir y que mejora la vida. Por el contrario, una adicción negativa, como fumar, reduce nuestra calidad de vida.
El padre le explicaba a Bond que, cuando salimos a trotar, después de unos cuarenta minutos el cuerpo comienza a segregar sustancias químicas de supervivencia, es decir, las beta endorfinas y la norepinefrina, que son 200 veces más fuertes que la morfina. La forma en que nos sentimos influye en la manera en que pensamos, y por esta razón muchos necesitan una rutina rigurosa que cree las mejores condiciones para el trabajo. En la práctica, el oficio que Gary Halbert quería enseñarle a su hijo era el de "escritor para las ventas", uno bueno, que dejara las cosas claras e hiciera que el lector quisiera seguir leyendo. Y en eso se convirtió Bond, también gracias a los consejos de su padre. El cerebro es como cualquier otro músculo: necesita nutrición, descanso y ejercicio, también físico. Además, la lección más importante que recibió de su padre es que cuando nos quedamos estancados emocionalmente, una de las formas de liberarse es simplemente moviéndose: correr, caminar, trotar, escribir, lavar los platos, ordenar el escritorio. Lo que sea. Pero no quedarnos sentados a esperar que algo caiga del cielo.