Los animales aparecieron en un mundo que ya estaba lleno de microbios desde hacía miles de millones de años.
Todos los organismos visibles que podemos agrupar dentro del concepto de “naturaleza” son los últimos que llegaron a la Tierra, que tiene más de cuatro mil millones y medio de años. Si intentamos resumir en un solo año esta enormidad temporal, podremos entender mejor el concepto. Imaginemos que hoy es 31 de diciembre y que el año que está por acabarse representa la vida en nuestro planeta; usando esta proporción, ¡podemos afirmar que el ser humano existe desde hace un poco más de media hora! Un poco más de media hora respecto a un año entero es la proporción de la presencia de hombres y mujeres en la Tierra. Las plantas y los animales estarían presentes desde los primeros días de diciembre, y yendo hacia atrás en el tiempo, en octubre habrían aparecido los primeros organismos pluricelulares. Marzo es el mes en el que nació la vida en la Tierra, y entre marzo y octubre los únicos habitantes presentes son ellos: los organismos unicelulares, es decir los microbios.
Fueron los primeros organismos que habitaron el planeta y lo cambiaron, y los primeros capaces de producir su propio alimento, aprovechando la energía del Sol, liberando oxígeno como producto residual, beneficiando a la atmósfera. Los microbios tienen la capacidad de enriquecer el suelo y eliminar las sustancias contaminantes, y si vivimos en un mundo oxigenado es gracias a su contribución. Están por todas partes; en las profundidades de los océanos, en el hielo del antártico, en las nubes, en las aguas termales.
Nosotros, los seres humanos, hemos evolucionado en medio de los microbios y también a partir de ellos. Los microbios no se ven a simple vista y normalmente se consideran portadores de gérmenes y enfermedades. Es un estereotipo que no les hace justicia: la mayoría de los microbios no son patógenos, ni nos enferman sino que son esenciales para el mantenimiento de la vida en la Tierra. Las especies de bacterias que provocan enfermedades son menos de una centena, las miles de especies que se encuentran en nuestro cuerpo son inocuas; muchas de ellas protegen el equilibrio y la salud de nuestro cuerpo. Nos ayudan a digerir la comida, producen vitaminas y minerales, degradan las toxinas y las sustancias químicas peligrosas, y nos protegen de las enfermedades quitando espacio a los microbios peligrosos o eliminándolos directamente. Intervienen en la construcción de nuestro cuerpo, educan al sistema inmunitario y condicionan el desarrollo de nuestro sistema nervioso.